jueves, 21 de marzo de 2013

Bang Tango "Psycho cafe" (1989)

"Psycho cafe" siempre me ha parecido un album algo extraño de una banda con melódico nombre.
Joe Leste, Kyle Kyle, Mark Knight, Kyle Stevens y Tigg Ketler editaban en 1989 una obra cuyo objetivo parecía más dirigido al propio disfrute personal de los componentes que a intentar aprovechar el tirón de Hard Rock Sleazy que triunfaba en la época. Y no, con esto no quiero decir que los Bang Tango no tuvieran el Sleazy suficiente para compartir cartel cómodamente con bandas como Mötley Crüe o L.A. Guns pero la base de sus temas difería en cierta manera de sus coetáneos aportando frescura y originalidad al panorama y añadiendo una estética que se acercaba más a bandas londinenses que a las de Los Ángeles.
Las líneas de bajo rompían riffs de guitarra netamentes Hard predominando en temas como "Some one like you" o "Breaking up a heart of stone" y canciones como "Attack of life", que abría el album, y que resultaba de riff potente y adictivo, en las estrofas disminuía la cadencia rítmica mientras que en el estribillo se aceleraba con un apresurado fraseado por parte de Leste, cuya voz hay que reconocer, aportaba una demoniaca personalidad a la obra.
"Psycho cafe" terminó siendo un album que los relegó a un éxito underground del que todavía en la actualidad siguen disfrutando de forma que; por un lado encontramos los Bang Tango de Joe Leste y por el otro los Bang Tango Redux donde participan el resto de componentes supliendo las labores del cantante original.



sábado, 9 de marzo de 2013

Scum of the earth "The Devil made me do it" (2012)

Con tan peculiar nombre se presentaron en 2004 Tempesta y Riggs aprovechando que el amigo Rob Zombie comenzaba sus primeras incursiones en el mundo del celuloide.  Cabe destacar que aún en la actualidad esta actividad le sigue ocupando la mayor parte del tiempo.
La aventura de los músicos, que comenzó siendo una forma evitar el anquilosamiento, se ha prolongado ya a tres albunes siendo este "The devil made me do it" el último de la discografía y donde Mike Riggs se ha convertido en el lider indiscutible haciéndose él mismo cargo de las voces del album que acomete con más que influencias de su citado antiguo compañero (en ocasiones podemos llegar a confundir a uno con el otro).
¿Qué podemos encontrar en "The Devil mad me do it"? Pues aprovechando el tirón musical que tan buen resultado le dió a Rob Zombie, con anterioridad a White Zombie, y reconociendo la ausencia de ambas bandas en la actualidad, Scum of the earth aporta: una estética terrorífica, danzas de muerte llevadas a cabo por atractivas Go-Go's y Rock/Metal sobre ritmos bailables de señalado corte industrial.
El album que perfectamente podía haber sido atribuido a cualquiera de las referencias citadas en el artículo, no hay más que echarle un vistazo a la portada, no podría ser tildado de ninguna manera de original, pero si contiene el atractivo suficiente para hacer pasar un buen rato a los que echan de menos producciones de este estilo.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Tomahawk "Oddfellows" (2013)

He de reconocer que no he conectado demasiado con la carrera paralela de Mike Patton al margen de los celebrados Faith No More y salvo algunos detalles no he prestado demasiada atención a bandas como Mr. Bungle o Fantômas.
En 2013 me encuentro con la última obra de otro de sus múltiples proyectos, el que comparte con Duane Denison - ex componente de Jesus Lizard, hablamos de Tomahawk, y el resultado resulta cautivador.


"Oddfellows"es potente y misterioso. Contiene la irreverencia, en una muy justa medida, de la que Patton gusta hacer alarde en sus típicos fraseados y a modo de colorido arco iris se combina con trepidantes riffs y ritmos que rezuman una coherente originalidad. No es raro encontrar, durante el transcurso de los temas, algún fragmento con guiños de claras referencias a los 90's pero esto lo que hace es recordarnos que la banda está formada por artistas de una reconocida trayectoria musical.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Kiss "Monster" (2012)

Lo sorprendente de bandas como Kiss; es que a estas alturas de "su" película sigan interesados en seguir componiendo  una nueva tanda de canciones sin otra justificación, al menos en primera instancia, salvo la que despierta el simple interés musical.
En este artículo dejaremos atrás la polémica sobre la ausencia de dos de los miembros originales harto conocida en esta nueva andadura porque también fueron temas discutidos en el otros momentos de su pasado.
"Monster" supone una continuación lógica a su aclamado, al menos por la crítica ya que tengo pendiente destripar esta obra en un futuro artículo, "Sonic boom" de 2009.
No esperéis encontrar en este album joyas de la talla de  "Love gun" o  "Crazy nights". Aunque os aseguro que cada uno de los temas, muy cercanos a las composiciones que firmaron durante los 80's, no harán más que recordarnos a la banda en todo momento.
Si nunca te han gustado Kiss no cambiarás de idea con este disco y si te han gustado pues disfrutarás de la envidia que proporciona ver a unos músicos que no tienen nada que demostrar rockeando con más energía de lo que lo hacen muchas de las bandas que copan las listas rockeras en la actualidad.



martes, 12 de febrero de 2013

Immortal "All shall fall" (2008)

El trío nos obsequió, y definitivamente no se trata de un verbo utilizado de manera gratuíta, con un album completamente redondo en 2008 que lamentablemente, al menos por ahora, se convirtió en el último de su discografía. 
"All shall fall" era el 8º disco de una historia que comenzó en 1992 con la obra "Diabolical fullmoon mysticism" en la que tres jóvenes noruegos ahunaban fuerzas para formar parte de las huestes de bandas de Black Metal que asediaron su país.
Bajo los pseudónimos de Abbath Doom Occulta y Demonaz Doom Occulta, se encontraban los principales artífices del proyecto, que junto a Horgh, que regresó a la banda en 2006 después de haber permanecido fuera desde 2003, formaban, y parece ser que siguen formando, el núcleo central del combo.
Immortal son de esas bandas que por lo general, los agnósticos del metal algo extremo, no se atreven ni siquiera a acercarse por lo peculiar y personal de su imagen. Creo que este disco es idóneo para dejar de tenerles miedo, aunque refiriéndonos a este tipo de propuesta esto suene algo contradictorio. 
"All shall fall" está repleto de riffs, metálicos sí, pero memorables y adictivos, además de un estupendo trabajo vocal, gutural claro está, pero con gran cantidad de matices a los que  se suman melodías épicas que parecen surgir de lo más oscuro del averno, o mejor aún, del invierno como ellos prefieren significar su música para escapar un poco de la temática satánica que impregna a todos sus contemporáneos. 
Un gran disco de metal que no puedes dejar de escuchar.

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jueves, 31 de enero de 2013

Danko Jones "Rock and Roll is black and blue" (2012)

Y aquí está de nuevo. Danko Jones vuelve a facturar un disco de Rock and Roll básico al que nos tiene acostumbrados manteniéndose fiel a sus principios. Si algo funciona ¿Por qué cambiarlo? (imagino se repetirá).
¿Alguna sorpresa? No sé, quizás "Just a beautiful day" o "I belive in god", esta última por el tipo de mensaje espiritual (con intro incluida) pero por lo demás todo se mantiene en la línea de sus últimos trabajos.
Cuando uno escucha este album se pregunta por qué este tipo de disco no encabeza directamente los charts mainstream pues la obra de Danko Jones se codea cada vez con más facilidad con bandas como Green Day, a los que recuerdan en algún tema o con Lenny Kravitz a los que recuerdan en algún otro.
En definitiva; si eres fan de la banda no te vas a sentir defraudado (sobre todo con canciones como "Legs"), si no lo eres, podrás disfrutar de un buen disco de Rock mientras conduces por la autopista, sin embargo, si eres de los que esperas que los músicos te sorprendan en cada disco con algún tipo de riesgo artístico o estilístico probablemente este album pase desapercibido para ti o acabe escondido en alguna estantería o carpeta de tu ordenador.

lunes, 21 de enero de 2013

El solo de guitarra de la canción "Ghost dance" de Racer X

En esta nueva ocasión mi artículo no se centrará, como es costumbre, en un análisis crítico de un album concreto. Tampoco versará sobre una canción que por un motivo o por otro pueda resultar relevante destacar en este modesto Blog.
No, en esta ocasión quiero hablar de un solo de guitarra que emerge en el minuto 2:50, aproximadamente, del tema de Racer X "Ghost dance" y que podemos localizar en el album "Getting heavier" de 2002, lamentablemente el último de la formación.
Descubrí a la banda justamente con este disco. Había escuchado hablar de ella en algún momento en no se qué revista, así que, decidido, me dispuse escuchar el album.
No tardé en disfrutar de la música que salía de mi estéreo mientras se iban sucediendo los temas, aunque en ningún momento pensara que se convertiría en uno de mis albunes de cabecera. Tampoco Racer X iba a ser a partir de ese momento uno de mis grupos favoritos, aunque esa aparente neutralidad empezó a cambiar de lleno cuando le llegó el turno al tema 10 del disco, un potente medio tiempo con pesado riff que rompía el ritmo habitual de los temas y que, un poco más tarde, arrojaría el solo que supuso la amalgama de emociones que justifica que a partir de ese momento me vea obligado escucharlo un par de veces de manera periódica o que ha hecho que acabe figurando en este nuevo artículo de Rock Rename Machine.
Una escala en progresión sirvió de entradilla a un acorde en acople que se antojaba interminable y que jugaba con mi paciencia mientras me preguntaba cuándo éste habría de acabar. Era como si el músico hubiera de arrepentirse en el último momento de la idea de sucesiones de notas que hubiera planificado hacer y todo quedara en un rítmico suspenso mientras intentaba atrapar las musas que revoloteaban alrededor de su instrumento. Poco después, como si no hubiera aún conseguido la suficiente inspiración, prolongaba el extraño ritual cambiando de traste y jugando con los sonidos que desprendía la guitarra para sintonizar posteriormente una melodía emotiva que parecía viajar desde el cielo hasta que un juego de virtuosismo provocara que un espíritu llegase de nuevo a  tocar el suelo firme y se regocijara en su amplitud.
Ávido y emocionado con la experiencia no tarde en buscar de qué guitarrista se trataba. Paul Gilbert. ¡vaya! ese nombre si me sonaba más.